En este departamento los certificados y las cartas enviadas a Lista son guardadas hasta dos meses pagado este plazo, si no han sido recogidos se envían al lugar de origen, donde están un tiempo similar antes de ser enviadas al archivo de la Dirección General de Correos, en donde destruyen el documento o recuperan los posibles valores con el fin de buscar al remitente o destinatario, que son los únicos que pueden saber el destino de una carta. Los funcionarios de la Lista son tajantes en esto y no facilitan pistas sobre la existencia de una carta a nadie más. «Hemos tenido casos de padres que venían a saber sí sus hijos escapados de casa recibían aquí cartas. Aún recuerdo», dice la funcionaria, «cuando el marido de una señora que se había marchado de Zaragoza, dejándole con su hijo, se presentó aquí; al decirle que no podíamos darle ninguna noticia esperó a su mujer, y cuando vino, primero casi se pegan, luego se echaron a llorar y, tras abrazarse, se fueron juntos».
In the 2000s, with increasing numbers of Internet users and the birth of iPhone, customers began searching products and making decisions about their needs online first, instead of consulting a salesperson, which created a new problem for the marketing department of a company.[15] In addition, a survey in 2000 in the United Kingdom found that most retailers had not registered their own domain address.[16] These problems encouraged marketers to find new ways to integrate digital technology into market development.
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