Junto a los extranjeros que utilizan este servicio para recibir noticias de la familia existe un pequeño número de españoles que son viajantes, personas de paso por Madrid, jóvenes que están haciendo el servicio militar o maridos infieles. «A éstos se les conoce rápido. Tienen entre cuarenta y cincuenta años, y no se molestan en ocultar nada. Cuando se les dice que por qué no reciben sus cartas en casa, te dicen que no pueden porque las abre su mujer. No tenemos más remedio que decirles que contraten un apartado de correos, ya que este servicio no está para personas con residencia fija», dice una de las funcionarias.Los jóvenes que realizan el servicio militar reciben generalmente paquetes de comida y ropa que les envía su familia. «El motivo de que no los quieran recibir directamente en su acuartelamiento es variable. Algunos lo hacen porque el cabo cartero de su acuartelamiento, que es el único que puede retirar el correo, le ha perdido algún paquete o se le ha roto por el camino. Normalmente, no tenemos estos paquetes mucho tiempo, ya que los soldados vienen incluso varios días antes de que lleguen los envíos familiares», dice el jefe de explotación.
In the 2000s, with increasing numbers of Internet users and the birth of iPhone, customers began searching products and making decisions about their needs online first, instead of consulting a salesperson, which created a new problem for the marketing department of a company.[15] In addition, a survey in 2000 in the United Kingdom found that most retailers had not registered their own domain address.[16] These problems encouraged marketers to find new ways to integrate digital technology into market development.
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